martes, 1 de octubre de 2019

Otra vez en el limbo


     Ya han pasado dos meses desde que la misma persona me volvió a romper el corazón por segunda vez. Vivirlo fue como esas escenas de series de asesinatos en las que va el asesino y apuñala varias veces a la víctima. Fue quitar la costra de la herida que venía cicatrizando.

     Ahora la vida pasa y con ella se va poco a poco el sentido de todo, me siento como la mujer en esta foto, colocada entre tanta grandeza sin saber qué hacer o cómo manejarla. No porque me falte su amor, sino porque me falta todo.

     No sé por qué pareciera que hubiese nacido para algo más pero aún no encuentro qué es ese algo más y tampoco hay mucho que se pueda hacer para buscarlo o al menos yo no encuentro el principio del camino. No sé qué se supone que viene ahora. Pasan los días y yo solo vivo por vivir, porque se me permite aún respirar.

viernes, 19 de julio de 2019

Poema 20 de Pablo Neruda

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: “La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.”

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el ultimo dolor que ella me causa,
y estos sean los últimos versos que yo le escribo.


Una patada en el trasero hubiese dolido menos que esto.