domingo, 15 de noviembre de 2015

Cuando casi se pierde la esperanza


     Hoy ha sido un mal día, primero, pido perdón a Dios por haberme dejado robar la paz en un momento de impotencia, en un momento de injusticia, me molesta tanto la indiferencia de las personas ante la necesidad que tienen los demás de algo y que simplemente no puedas obtener eso por una negligencia. Hay tanta gente en el mundo que no tiene vocación por lo que hace, tanta gente que no tiene oportunidades de hacer lo que realmente quiere y esto nos afecta a todos, porque estas son las personas que se vuelven indiferentes ante las situaciones graves. 
     Segundo, lloro, no de tristeza, mayormente lloro porque soy el tipo de personas que deja que se le acumulen un montón de cosas en el interior, mucho tiempo me trago mis palabras y lo que siento para que se siga manteniendo la supuesta paz, no la mía, sino la "paz" con los demás, simplemente porque para mí no vale la pena discutir si realmente no se llegará a algo productivo, si realmente todo es palabrerías y no se llega a nada, lloro porque llega un momento donde ya no puedes contener tanta rabia, tanta molestia, lo hago por pura impotencia.
     Y es que nunca voy a entender la satisfacción que sienten las demás personas por decir cosas de otras personas que no son ciertas, no entiendo por qué a las personas les gustan tanto los rumores; esto si me pone triste, me molesta y me hace sentir muy mal. ¿Por qué les cuesta tanto callarse cuando algo no edifica? ¿Acaso no saben que matan a las personas con el chisme? Dan una imagen de los demás que es errónea y como nadie nunca se preocupa por saber la verdad creen que lo que saben es lo cierto y no, no debe ser así. 
     No entiendo por qué siempre tienen que sembrar discordia a cada rato, siempre hay un bendito problema, tanta tranquilidad les inquieta y tienen que inventar locuras, qué feo es que de verdad no hayas hecho nada malo y estés en la boca de los demás porque supuestamente sí haces mal. No lo comprendo.

lunes, 18 de mayo de 2015

Dos meses


     A pesar de que esta ha sido la fase más dura de mi vida, siento que Dios me ha dado una gran oportunidad, me ha mostrado una ventana por la cual ver mi futuro y estoy muy agradecida por esto, en dos meses empieza lo bueno, me siento tan segura ahora, se irá esta etapa donde pude crecer un montón como persona y académicamente, pude conocerme más, profundizar en situaciones que me causan demasiada frustración y también pude conocer a los demás. En este momento, creo que me quiero ir ya y que el tiempo pase rapidísimo, pero seguramente cuando pasen estos dos meses empezaré a llorar, no extrañaré la institución, extrañaré a las personas que me acompañaron durante mi estadía en ella, personas que me demostraron que en un colegio si puede nacer la amistad.